El “Santo” necesita algo más que una reacción en Jujuy: necesita ganar. El 4 a 2 frente a Atlético de Rafaela profundizó un presente futbolístico que ya generaba dudas y mantuvo al equipo fuera de la zona de Reducido, a seis fechas del final. Por eso, la visita a Gimnasia de Jujuy es decisiva. No sólo porque enfrente estará otro protagonista de la pelea de arriba, sino porque no ganar puede complicar todavía más las posibilidades del equipo de Alejandro Orfila.

En ese sentido, la urgencia no puede confundirse con desesperación. Para el conjunto de Bolívar y Pellegrini no alcanza con jugar bien. Deberá sostener el equilibrio, competir cada pelota y evitar desconexiones durante los noventa minutos. Gimnasia necesita sumar. San Martín deberá aceptar que tendrá momentos para defender, pero sin resignar la pelota ni quedar partido.

Intensidad. La primera clave será recuperar la versión que San Martín mostró como visitante cuando consiguió resultados. El mejor ejemplo está en Paraná, donde derrotó 1 a 0 a Patronato. Allí, el equipo de Orfila fue agresivo, ordenado y asociativo: presionó, recuperó arriba y propuso desde el comienzo. También en Mendoza, contra Deportivo Maipú, mostró capacidad para adaptarse a un partido incómodo y cerrado. Esas actuaciones dejaron una enseñanza: fuera de La Ciudadela, el equipo compite cuando mantiene juntas sus líneas y entiende cuándo atacar y cuándo resistir.

Presión. Los últimos triunfos mostraron que San Martín necesita volver a incomodar al rival desde arriba. Contra Almagro, la presión permitió recuperar rápido y construir una goleada; frente a Agropecuario, la dinámica del medio campo y la participación de Gabriel Carabajal ayudaron a que el equipo jugara cerca del área rival. Esa agresividad deberá aparecer en Jujuy, pero con coordinación. Presionar mal puede dejar espacios y convertir una virtud en un problema.

Concentración. Es el aspecto que menos margen de error admite. Contra Rafaela, San Martín recibió dos goles inmediatamente después de adelantarse, ambos a partir de saques laterales, y luego sufrió el 3 a 2 tras una pelota parada. Esas desconexiones convirtieron un buen comienzo en una derrota contundente. Frente a Gimnasia, un rival con buenos ejecutores y laterales con llegada, cualquier distracción puede costar caro.

Personalidad. La clave será no perder la cabeza. El golpe del 3 a 2 en Rafaela mostró a un equipo abatido, que perdió respuestas y recibió otro gol en el descuento. En Jujuy deberá sostener la calma incluso si el partido se vuelve incómodo. Los hinchas “santos” acompañarán como neutrales en el 23 de Agosto. Ese respaldo puede ser importante, pero la respuesta tiene que aparecer en la cancha.

Espacios. Gimnasia de Jujuy se hace fuerte en su estadio, donde ganó 11 de sus 15 partidos, pero mostró irregularidad. San Martín ya sabe cómo lastimarlo: en la primera rueda lo venció 2 a 0 en La Ciudadela, en una actuación convincente. Aquella noche hubo intensidad, asociaciones y lectura de los espacios. Ahora deberá repetir esas virtudes como visitante.

Eficacia. San Martín no puede darse el lujo de necesitar demasiadas oportunidades para convertir. En Rafaela se puso dos veces en ventaja y, aun así, perdió. En los últimos triunfos contra Almagro, Chacarita y Agropecuario encontró acciones decisivas y supo sostenerlas. En este sprint final, aprovechar las situaciones será tan importante como generarlas, porque cada ocasión desperdiciada puede pesar doble.

Continuidad. Quedan seis fechas y ya no hay margen. San Martín está complicado con el Reducido y necesita demostrar que puede pelear arriba. El enojo de los hinchas creció tras la caída ante Rafaela. Ahora, el equipo debe responder. Si vuelve al triunfo, podrá recuperar terreno y confianza; si no lo hace, la distancia con la zona de clasificación puede volverse insalvable.

El partido del 23 de Agosto es mucho más que una fecha más: es una oportunidad para evitar que la temporada se termine antes de tiempo.